Favazzina: la playa de guijarros y el sendero del Tracciolino en la Costa Viola

Favazzina es una pequeña localidad costera engastada entre Scilla y Bagnara Calabra, en el corazón de la Costa Viola. Es un lugar que vive del mar: una luminosa playa de guijarros, aguas profundas y transparentes y rocas que asoman poco más allá de la orilla, lejos de las multitudes de los destinos más conocidos.

Domina el horizonte el imponente viaducto atirantado de la autopista, convertido en el símbolo reconocible de la zona. Desde aquí parte el sendero del Tracciolino, el antiguo trazado a media ladera que conduce hacia Scilla, mientras que a poca distancia se esconde la Cala Janculla, una cala salvaje a la que se llega a pie. Un pueblo tranquilo donde reencontrar el ritmo lento del mar.

La playa y el mar de Favazzina

La playa de Favazzina es de grava clara y guijarros pulidos, con algún tramo de arena gruesa y rocas que asoman y hacen que el fondo se vuelva enseguida profundo. Es el sitio ideal para quien busca un mar limpio y poco concurrido: el agua transparente deja ver las piedras a varios metros, perfecta para nadar y hacer snorkel entre las rocas. La costa aquí mira al oeste, así que las jornadas terminan con atardeceres que encienden el mar con los reflejos violetas típicos de la Costa Viola. Sin grandes balnearios ni vida nocturna: solo algún bar, el rumor de las olas sobre la grava y la sombra del viaducto que domina la bahía. Un ambiente auténtico, perfecto para un día de relax lejos del turismo de masas.

El sendero del Tracciolino y la Cala Janculla

Desde Favazzina parte una de las rutas de senderismo más queridas de la Costa Viola: el sendero del Tracciolino, el antiguo trazado a media ladera que unía los pueblos antes de la construcción del ferrocarril. El recorrido discurre a pico sobre el mar entre terrazas, monte mediterráneo y túneles excavados en la roca, regalando vistas continuas del Estrecho de Mesina y, en los días despejados, de Sicilia y las Islas Eolias. A lo largo del camino, en dirección a Scilla, se llega a la Cala Janculla, una pequeña cala salvaje encajada entre las rocas, una de las más sugerentes del tramo y accesible solo a pie. Es un itinerario panorámico pero exigente, con tramos expuestos: hay que afrontarlo con calzado adecuado, agua suficiente y evitando las horas más calurosas del verano.

Cómo llegar a Favazzina

En coche se toma la autopista A2 “del Mediterraneo” (Salerno–Reggio Calabria), precisamente la que cruza la zona sobre el imponente viaducto atirantado, verdadero emblema de Favazzina: las salidas más cómodas son Scilla y Bagnara, desde donde se baja a la localidad por la carretera nacional. En tren, Favazzina cuenta con una pequeña estación en la línea tirrena, una parada de trenes regionales útil para llegar sin coche, desde la que se llega a la playa a pie en pocos minutos. Los aeropuertos más cercanos son Reggio Calabria (unos 30 km) y Lamezia Terme (unos 100 km). Al tratarse de un pueblo pequeño, en temporada alta conviene llegar pronto y aparcar con cuidado en las zonas permitidas, moviéndose después a pie.

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