Scilla: Chianalea, el Castillo Ruffo y las playas de la Costa Viola

Aferrada a un espolón rocoso en el extremo sur de la Costa Viola, Scilla es uno de los pueblos más espectaculares de Calabria. Las casas de Chianalea bajan hasta rozar el agua, el Castillo Ruffo vigila el Estrecho de Mesina y la larga playa de Marina Grande invita a bañarse en un mar cristalino. Aquí el mito de Escila y Caribdis cobra vida ante tus ojos.

Desde aquí la vista llega hasta Sicilia y el Etna y, al atardecer, el mar se tiñe de violeta. Una base perfecta para unas vacaciones entre playas, callejones de pescadores y cocina marinera.

Qué ver y qué hacer en Scilla

El símbolo de Scilla es el Castillo Ruffo, una fortaleza asomada al mar que separa la playa de Marina Grande del barrio de Chianalea: desde su terraza se disfruta de una de las mejores vistas del Estrecho, hasta Sicilia. No te pierdas el barrio alto de San Giorgio, los callejones, las iglesias y el paseo marítimo. La amplia playa de arena de Marina Grande es ideal para familias, mientras que del pequeño puerto salen excursiones en barco hacia las grutas y la Costa Viola. Al atardecer el mar adquiere los reflejos violetas que dan nombre a esta costa.

Chianalea, la “pequeña Venecia” de los pescadores

Chianalea es el barrio más antiguo y evocador de Scilla: un pueblo de pescadores donde las casas están construidas al borde del agua, separadas solo por callejones estrechos y pequeñas escaleras que bajan al mar. Se la conoce como la “pequeña Venecia” del Sur por la forma en que las barcas amarran frente a las puertas. Paseando se encuentran la Iglesia de San Giuseppe, talleres y restaurantes de pescado asomados al agua, donde probar el pez espada y los platos tradicionales. Al atardecer es el lugar ideal para cenar casi sobre el mar.

Cómo llegar a Scilla

En coche se toma la autopista A2 “del Mediterraneo” (Salerno–Reggio Calabria), con salida en Scilla o Bagnara; desde Reggio Calabria son unos 25 minutos. En tren, Scilla tiene su propia estación en la línea tirrena, cómoda para llegar sin coche. Los aeropuertos más cercanos son Reggio Calabria (unos 40 km) y Lamezia Terme (unos 110 km). En verano el pueblo está muy concurrido: conviene moverse a pie y aparcar en las zonas habilitadas fuera del casco antiguo.

Dónde alojarse: casas vacacionales en Scilla y en la Costa Viola

Para disfrutar de Scilla con calma, una casa vacacional es la mejor opción: te despiertas a pocos pasos del mar, cocinas el pescado recién comprado y disfrutas del pueblo cuando los grupos de un día ya se han ido. Nuestras casas en la Costa Viola – entre Scilla, Bagnara y Palmi – van desde apartamentos de un dormitorio para parejas hasta pisos para familias, muchos con vistas al mar o a poca distancia de la playa. Consulta la disponibilidad y envía una solicitud directa: te ayudamos a elegir la opción adecuada para tu estancia.

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